Acercándonos a la química verde: Crea tu propio jabón casero con aceite usado

15 abril 2020 Foto noticia

No se conoce el origen exacto del jabón. Los historiadores creen que se descubrió hace aproximadamente tres mil años pues fueron descubiertas en Mesopotamia tablillas de arcilla sumerias que mencionan la mezcla de aceites, resinas y sal para su uso medicinal.
Hasta el siglo XVIII, la fabricación de jabones siguió siendo artesanal y relativamente de uso poco frecuente entre la población. No sería hasta esa fecha cuando las técnicas de elaboración se mejoraron y la población tomó conciencia sobre los beneficios de su uso.
A partir de 1950 los productos de jabón fueron gradualmente sustituidos por detergentes sintéticos. Posteriormente, los detergentes sustituyeron al jabón artesanal y se convirtieron en un producto de uso común en todos los hogares gracias a su eficacia a la hora de eliminar las manchas.
 
¿Qué nos encontramos ahora en los comercios? suavizantes de ropa, detergentes con blanqueador, detergentes concentrados (líquidos o en cápsulas), lavavajillas, friegasuelos… y cada día aparecen más productos con sus consiguientes efectos sobre el medio ambiente. ¿Qué problemas causan? El desecho de detergentes ocasiona un sinfín de problemas a nuestro entorno de los que debemos ser conscientes: creación de espumas, toxicidad en la agricultura, eutrofización, contaminación de las aguas y con ello de todas las especies que en ellas habitan.

Por todos los motivos ya enumerados, hoy queríamos compartir unas ideas muy buenas sobre cómo hacer jabón casero reciclando aceite usado para acercarnos a la química verde y recuperar de alguna manera el proceso tradicional de elaboración de jabón. Por supuesto también se puede hacer con aceite no usado previamente.

¿Qué necesitamos?

Para hacer jabón se necesitan principalmente hidróxido de sodio (sosa caústica) (aprox. 200gr), aceite de oliva previamente filtrado para eliminar impurezas (1L), sal (2 cucharadas grandes) y agua (1L).
¡IMPORTANTE! A la hora de hacer jabón en casa es necesario tener en consideración una serie de precauciones mínimas como no utilizar recipientes de metal, recomendamos los moldes de silicona o los recipientes de plástico. El lugar donde se va a llevar a cabo el jabón debe estar muy bien ventilado y debes protegerte manos y cara con guantes y gafas protectoras. RECUERDA: ¡La sosa no debe de entrar en contacto con la piel!

Pasos para elaborar el jabón casero:

  1. Pon el agua en el recipiente (debe estar tibia)

  2. Diluye en el agua la sosa cáustica. Agrega la sosa muy poquito a poco y remueve con un cucharón de madera. Remueve bien hasta que esté completamente disuelta. (¡PRECAUCIÓN! Ten cuidado con el aumento de temperatura del agua que se va a producir y con los vapores que emita la mezcla).

  3. Añade las dos cucharadas soperas de sal.

  4. Una vez disueltos los ingredientes, deja enfriar la mezcla un tiempo prudencial.

  5. Cuando esté frío, añade el aceite de oliva. Con ayuda de una cuchara de madera remueve bien en la misma dirección. (Sé constante, remueve de forma que no se corte el jabón)

  6. OPCIONAL: Si deseas añadir alguna esencia aromática al jabón éste sería el momento.

  7. Pon el recipiente en el molde y tápalo con papel film trasparente. Déjalo reposar en un lugar seco hasta que se endurezca por completo.  

  8. Desmolda y corta en trozos. Separa los trozos de jabón y déjalos secar aproximadamente un mes. Es conveniente darle la vuelta a los jabones para que sequen por ambos lados. De esta forma terminaría de manera exitosa el proceso de saponificación y los jabones estarían listos para su uso.

                                                          

Como podéis ver, hacer jabón casero puede resultar fácil y entretenido. Al mismo tiempo que elaboramos un producto útil para el hogar estamos evitando un desperdicio al ecosistema. ¡Practica las 3 R!


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